Lo primero es que amigo
lector usted debe conocer la diferencia entre un curso técnico y una carrera técnica. Un curso técnico, por lo regular es de corta duración
(2 o 3 meses) y habilita al participante en los fundamentos que se requieren para
desempeñarse en un puesto de trabajo específico, dígase un curso de
contabilidad básica, electricidad residencial, o manejo de programas de oficina,
una vez finalizado el curso le permite al participante casi de manera inmediata
acceder al mercado laboral. Mientras, una carrera técnica dura entre 18 a 24 meses,
el participante es egresado con un Título que lo acredita como Técnico en su área
de desempeño, y para continuar con el mismo ejemplo sería un Técnico en
Contabilidad, Técnico en Mantenimiento Eléctrico o Técnico en Informática, y esto
lo acredita como poseedor de amplios conocimientos teóricos y prácticos de su área
de oficio.
Miguel muy bien puede
iniciar una carrera técnica, que le permita mientras estudia, acceder al
mercado laboral o desarrollar su propia idea de negocios y de acuerdo a sus
aspiraciones, espíritu emprendedor, su realidad socioeconómica y las mismas exigencias
del mercado laboral al que se vinculó, podrá optar por continuar sus estudios
universitarios.
Lamentablemente existe una gran cantidad de profesionales universitarios desempeñando puestos por debajo o divorciados de sus perfiles académicos. Licenciados/as desempeñándose como cajeros/as de diversos comercios, egresados de mercadeo llenando góndolas de supermercados, licenciados en turismo siendo recepcionistas o camareros, entre otros casos que de seguro usted conoce. Estamos de acuerdo que concluir una carrera universitaria sin lugar a dudas permite a sus egresados acceder a mejores oportunidades de empleo, pero la realidad de la economía dominicana es que está sustentada por la dinámica empresarial de las micros, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), las cuales representan el 98% del universo empresarial, generando 2.2 millones de empleos y se estima que un 60% de los empleos disponibles en el mercado laboral son generados por Mipymes. Cifras del 2020 indicaban que más del 70% de los trabajadores dominicanos ganaban menos de 30 mil pesos mensuales. Es importante que estas cifras, las familias como las de Miguel la conozcan, ya que existe una amplia posibilidad de que sus hijos terminen trabajando en una pequeña empresa, ocupando un puesto de trabajo que requiere apenas una formación técnica, evitándose así deserciones y decepciones académicas y personales.
El INFOTEP que es el organismo que rige el sistema de formación técnico profesional en el país, dispone en la ciudad de Puerto Plata y en el municipio de Imbert de una amplia oferta formativa tanto de cursos como carreras técnicas, en áreas como Farmacia, Gastronomía, bar y restaurantes, mecánica automotriz, electricidad, informática, refrigeración y aire acondicionados, secretariado ejecutivo, contabilidad, cajero bancario y comercial, ventas, repostería, estilista de belleza, masajista, estética, entre otras ocupaciones disponibles.
Hay que reconocer que en el
país una gran parte de la población todavía no ve con buenos ojos las
profesiones técnicas, ni a quienes se desempeñan como tal. Es una debilidad que tenemos como sociedad.
Pero la realidad es que la Formación Técnico Profesional (FTP) es una ventana
de oportunidades para los jóvenes y adultos en busca de mejores condiciones de
vidas para ellos y sus familias, ya sea mediante
el emprendimiento o su vinculación a un empleo digno, además la FTP es un
componente estratégico para el desarrollo social y económico del país. Se hace mención
de ella tanto en la Estrategia Nacional de Desarrollo 2030, así como en los
Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 2030).
En nuestros barrios existen muchos jóvenes como Miguel, con deseos de salir hacia delante con sus familias, solo en busca de oportunidades. Es la educación el único medio confiable, como herramienta de movilidad social, que les permitirá a nuestros jóvenes acceder a estas oportunidades. Desde nuestros círculos de influencia debemos promover y valorar en su justa dimensión la Formación Técnico Profesional, para aquellos que por su condición social, económica, interés particular, no llegan a cursar una carrera universitaria, que también existe otro nivel en nuestro sistema educativo, el de técnico profesional, que por igual les ayudará a progresar y transformar de manera integral sus niveles de vida.


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